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domingo, 7 de junio de 2009

María, fragancia de la Trinidad




María, fragancia de la Trinidad
María, Hija predilecta del Padre
María, Madre de Jesús Hijo
María, Esposa del Espíritu
María, Madre de la Iglesia
María, Virgen de la escucha,
criatura de la palabra del Dios vivo,
silencio donde resuena para nosotros
para que se cumpla en el tiempo el designio eterno del amor,
ayúdanos a entrar en el regazo de la Trinidad santa
que te cubrió en el momento de la anunciación,
y a dar testimonio de él en la historia acogiendo su don
en la profundidad contemplativa de la vida.
Tú que eres el arca de la alianza en la que el Verbo se hizo carne
y se encontraron el cielo y la tierra,
tú que resplandeces como imagen de la Iglesia,
pueblo de la alianza nueva y eterna y madre que engendra hijos para Dios,
ayúdanos a vivir en las obras y en el tiempo de nuestro camino
el primado de la caridad, atenta, tierna y concreta,
capaz de irradiar y contagiar a los demás el amor con el que
hemos sido amados por tu Hijo, entregado a la muerte por nosotros.
Dulce Madre de la esperanza en quien apareció el futuro del mundo
y se nos anticipó y prometió la gloria del tiempo futuro,
ayúdanos a ser peregrinos de la esperanza hacia la unidad futura del reino
sin pararnos ante las resistencias y las fatigas,
y entregándonos con fidelidad y pasión en el afán de introducir
en el presente de los hombres
el futuro de la promesa de Dios
Amén. ¡Aleluya!



Fuente: http://www.geocities.com/~betharram/archivos/heb092002.pdf

domingo, 31 de mayo de 2009

Santa María en Pentecostés





Ni los Evangelios ni el libro de los Hechos de los Apóstoles nos dicen una sola palabra sobre la Santísima Virgen después de la Resurrección de Cristo (¡ni siquiera cuando ascendió al Cielo Jesús, tras despedirse de los suyos!). Pero sí que San Lucas lo hace al hablarnos de la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. San Lucas destaca, en medio del anonimato del grupo presente en el Cenáculo, la figura de María, la Madre de Jesús.

Santa María en Pentecostés

Ni los Evangelios ni el libro de los Hechos de los Apóstoles nos dicen una sola palabra sobre la Santísima Virgen después de la Resurrección de Cristo (¡ni siquiera cuando ascendió al Cielo Jesús, tras despedirse de los suyos!). Pero sí que San Lucas lo hace al hablarnos de la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. San Lucas destaca, en medio del anonimato del grupo presente en el Cenáculo, la figura de María, la Madre de Jesús.

Hay motivos por los que el Evangelista resalta la presencia de Santa María en Pentecostés. Uno de ellos es, sin duda, el vínculo entre María y la Iglesia, porque María es, a la vez, un miembro «excelentísimo y enteramente singular» y «verdadera Madre de los miembros de Cristo» .

La Virgen María, pues, tras estar en el “anonimato” durante unos cuarenta días, reaparece cuando la Iglesia inicia su camino evangelizador impulsada por la fuerza de la presencia del Espíritu. Así como María abrió las puertas a la nueva Historia de la Salvación al dar su libre y total fiat al plan del Padre, debía estar presente cuando esta Historia se hace cuerpo con el nacimiento «oficial» de la Iglesia: «La Iglesia se reunió en la habitación del piso superior de la casa, con María, la Madre de Jesús y juntamente con sus hermanos. Por esto mismo, no se puede considerar a la Iglesia como tal si no está presente María, Madre del Señor, juntamente con sus hermanos» .

Por eso, en este preciso momento no podía faltar la presencia de Santa María porque «en la economía de la gracia, actuada bajo la acción del Espíritu Santo, se da la particular correspondencia entre el momento de la encarnación del Verbo y el del nacimiento de la Iglesia. La persona que une estos dos momentos es María: María en Nazaret y María en el cenáculo de Jerusalén. En ambos casos su presencia discreta, pero esencial, indica el camino del "nacimiento del Espíritu"» . El Espíritu Santo que llenó a Nuestra Madre es el mismo Paráclito que invadió a la Iglesia naciente.

La presencia de la Madre era indispensable. Si Jesús antes de su muerte había entregado a María como Madre a Juan (quien representaba a todos los discípulos actuales y futuros) la presencia de la Madre en la primera comunidad cristiana era algo tan sencillamente natural como necesario. Es la presencia de la maternidad espiritual. Ya no podía dar de nuevo a la luz a su Hijo; pero presenciaba activamente el nacimiento nuevo de Cristo en el parto de la Iglesia. En palabras de nuestro Fundador, el Cardenal Van Thuân: “Con los Apóstoles y por ellos, oró y se preparó para la Venida del Espíritu Santo. Así estuvo lista para ser testigo del nacimiento de la Iglesia, como si Ella hubiera dado a luz a la Iglesia con su Hijo Jesús. Ella es verdaderamente Madre de la Iglesia”

Es una arriesgada afirmación pero podría decirse que, en un primer momento, por la fuerza del Espíritu Santo que ya habitaba en La Santísima Virgen, toda la futura Iglesia está en manos de María. La presencia de la Virgen en Pentecostés garantiza la nueva efusión del Espíritu Santo que «crea» la Iglesia del futuro.

Otra de las razones de la presencia de María en Pentecostés es que Ella, que conservaba en su corazón todos los acontecimientos desde que entró a formar parte en el plan de Dios, proclamaría ante los Apóstoles su fe y les ayudaría a comprender los misterios de su Hijo. De esta forma prepararía a los discípulos a recibir al Espíritu Santo. María referiría a los discípulos todas sus experiencias, las palabras de Jesús, las enseñanzas aprendidas en los treinta años de convivencia con su Hijo y todo aquello que era desconocido para los Apóstoles. Ella, la llena de gracia, que estaba iluminada por el Espíritu Santo, podía preparar las mentes todavía oscuras de los discípulos.

Santa María está entre los discípulos como maestra de oración que los prepara a recibir al Espíritu: su venida se realiza en un contexto de oración. ¿Quién mejor que Nuestra Señora podía dar ejemplo de recogimiento, de aceptación del Espíritu? «Ella fue la que, por medio de sus eficacísimas súplicas, consiguió que el Espíritu del divino Redentor, otorgado ya en la cruz, se comunicara en prodigiosos dones a la Iglesia, recién nacida el día de Pentecostés» .

Un motivo más para la presencia de María en el Cenáculo es el hecho de que la Virgen Santísima es un paradigma y a la vez un estímulo de cómo se colabora en la obra de Jesús por el vínculo nuevo y más perfecto: el vínculo de la fe. Ella conforta, fortalece, anima e impulsa a continuar la obra de su Hijo. El mismo Espíritu que había preparado y transformado a María, ahora prepara, transforma y renueva a la Iglesia de la primera comunidad, que irrumpe en la historia en una aurora que ya no tendrá ocaso.

De todo esto se desprende una enseñanza clara y sencilla: en toda comunidad cristiana, animada por el Espíritu Santo, en cada uno de nuestros corazones que quieren servir a Dios nuestro Señor y a la Santa Iglesia, debe estar presente la Bendita Virgen María, nuestra Madre, la Esposa de Dios Espíritu Santo, porque “ubi Mater, ibi Filius”, donde está la Madre, allí está el Hijo.

Notas: 1. Constitución Pastoral Lumen Gentium n. 53, del Concilio Vaticano II
2. Cromacio de Aquileya, Sermón 30, PL. p. 288, BAC.
3. Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris Mater n. 24.
4. Card. F. X. Nguyên Van Thuân, Mil y un pasos en el camino de la esperanza, n. 929.
5. Pío XII, Carta Encíclica Mystici Corporis, 1943.

AUTOR: FRAY ALEJANDRO MARTÍN
Fuente: http://www.rcc.org.ar/component/option,com_smf/Itemid,72/topic,6225.0/



RINCÓN MARIANO: Coincide hoy el Pentecostés de la Iglesia con la celebración de la Visitación, donde celebramos la primera manifestación de la divinidad de Jesús al mundo, en la persona de la prima Isabel y de su hijo Juan el Bautista saltando en su seno de gozo por en Espiritu Santo. Dos momentos de efusión del espiritu. Que la visita de la Virgen haga saltar de gozo nuestro espiritu hasta inflamarlo en Amor por Cristo y por nuestros hermanos.

domingo, 8 de febrero de 2009

María en el Oriente Cristiano




La pagina amiga http://oriente-cristiano.blogspot.com/ acaba de publicar un interesante articulo sobre María en la liturgia bizantina.



Es una traducción del ingles de un trabajo de John M. Samaha en la que se abordan cuestiones tan interesantes como las siguientes:





...¿Existe una mariología bizantina?



...Investigando esta cuestión se llega a una aparente paradoja. Por un lado, encontramos una tremenda riqueza de pensamiento mariano en la liturgia pero, por otra parte, prácticamente una ausencia de estudios específicamente mariológicos en teología. En las Iglesias Orientales, la comprensión y apreciación de la Virgen Madre de Dios se desarrolló de diferente modo, y no es el resultado de la reflexión teológica científica.



¿Cómo puede la Iglesia bizantina, que nunca ruega a Dios o Jesucristo sin, al mismo tiempo, también dirigir sus oraciones a María, y a la cual glorifica constantemente como quien “...es más honorable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines...”, desatender la labor teológica respecto de ella? ¿Por qué la mentalidad teológica bizantina no se ha enfocado sobre este aspecto enormemente importante de su vida y culto?




...En la mentalidad bizantina, esta aparente ausencia de estudio y reflexión teológica es vista como una parte integral del “misterio de María” en la experiencia de la Iglesia. Las erudito bizantino pone en duda si la teología como investigación racional de las verdades de fe está adecuada para transponer a términos precisos el contenido real de tal misterio. Quizás el lugar apropiado de la mariología está en la liturgia y la oración, es decir, en el culto. Recuerda la máxima de Próspero de Aquitania: Lex orandi, lex credendi.



...En las tradiciones orientales, la mariología se desarrolló a través de la veneración litúrgica, dentro del marco de las fiestas concomitantes, es decir, siguió el desarrollo de la cristología y la contemplación de la Iglesia de la Encarnación. Toda la devoción mariana —litúrgica y popular— permaneció orgánicamente conectada con el misterio de Cristo. Esta ha sido siempre la norma y criterio.



...En el patrimonio espiritual bizantino, la liturgia ha sido el lugar principal de la mariología. La expresión litúrgica de la piedad se encuentra a menudo adornada con alegoría y simbolismo.



...En la liturgia bizantina encontramos cuatro principales expresiones mariológicas: oraciones litúrgicas marianas, fiestas marianas, iconografía mariana, y piedad mariana paralitúrgica.



...Al examinar la historia de la piedad mariana bizantina encontramos que ésta está arraigada no en alguna revelación especial, sino fundamentalmente en la experiencia del culto litúrgico. La reflexión teológica sobre María no dio origen a su veneración. Dicha veneración surgió de la liturgia como experiencia del “cielo en la tierra”, como comunión con realidades celestiales, como un acto de amor y devoción, que gradualmente revelaron el lugar único de la Madre de Cristo tanto en la economía de la salvación como en el misterio del “mundo venidero”. La Iglesia predica a Cristo, no a María. Pero la comunión con Cristo revela a María como el gozo secreto dentro de la Iglesia. Afirma un himno bizantino: “¡En ella se regocija la creación entera!”






Todas estas cuestiones se tratan en profundidad en la traducion que nos ofrecen los hermanos del
Monasterio de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo y sin duda serán del interes general de muchos de los lectores de nuestro blog




Feliz domingo en el Señor y en María.

lunes, 2 de febrero de 2009

PRESENTACION DEL SEÑOR, VIRGEN CANDELARIA



"Dulce Madre de Misericordia, Madre de la Luz, tu que llenas nuestros corazones con la Luz de Cristo; ante Ti colocamos hoy a los Niños por Nacer para que sean presentados por Ti, junto a tu Amado Hijo Jesucristo, a Dios Padre, torrente de Luz, de Amor, de Misericordia y de Bondad. Que su sabiduria infinita derrame luz sobre este Milagro de la Vida, sobre los Padres de estos Niños y sobre todas las personas que intervienen en su nacimiento, para que haciendo descender su Amor, su Gracia y Bendicion sobre ellos sea posible la Vida".

Este 2 de Febrero celebramos la Fiesta de la Luz por excelencia, la Presentacion del Nino Jesùs en el Templo ante el Padre, Dios mismo que resplandece sobre la humildad de su hijohttp://www.paxtv.org/oraciones/festividades/presentacion_jesus.php. Celebramos también a nuestra Madre, Maria Santisima en su advocaciòn de Nuestra Señora de la Candelaria http://www.paxtv.org/oraciones/festividades/candelaria.php. En el transcurrir de nuestra vida es ella quien nos presenta a Jesùs para iluminar nuestras vidas, nuestras necesidades, nuestra enfermedad, nuestra oscuridad, iluminando asi nuestro hogar interior.

Te invito especialmente a unirte a nuestra oracion este dia ante la Virgen Maria, para que interceda por todos estos niños en peligro de ser abortados, si lo deseas puedes encender una luz en http://paxtv.org/enciendeunaluz/ y colocar en manos de Maria este intenciòn.


No dejes de visitar nuestra pagina web en www.paxtv.org y recuerda.... JESUS TE AMA

Autor: Eleazar Cortès Arr. de Josè L. Castillo

Fuente: http://anniececi.podomatic.com/entry/2009-01-27T23_56_22-08_00

sábado, 31 de enero de 2009

Santa María, ayudanos a encontrar a Marta




«Hay que ser firmes en las tribulaciones: que el dolor no os derrumbe. Que ese dolor os mantenga la fortaleza para luchar por encontrar a vuestra hija».

Monseñor Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo de Sevilla, presidió ayer en la parroquia de San José Obrero una multitudinaria misa en la que se pidió por la vuelta de Marta del Castillo.
Una eucaristía a la que acudieron el padre y el abuelo de la menor, que fueron consolados por el prelado. Y también por todo un barrio y los compañeros del colegio y amigos de Marta. Muchos rompieron a llorar en distintos momentos de la ceremonia. Igual que Antonio del Castillo y José Antonio Casanueva ante las palabras de fray Carlos.

Monseñor Amigo, en su homilía, puso el ejemplo de San José y María cuando llevaron a Jesús al templo y el niño desapareció. «Si alguien sabe de dolor, de no saber dónde está su hijo, es esta familia, la más santa. Y esta misma situación es la que estáis viviendo vosotros y todos nosotros también, que participamos de vuestro dolor y de ese deseo de noticias de encontrarnos con Marta».

Igual que les pidió constancia y fuerza para buscar a Marta, también les pidió «constancia en la oración. Metedse en el mismísimo corazón de Dios y Él, que es Padre, os comprenderá».

El prelado también les dijo que «hay algo que nadie os puede quitar: el amor a vuestra hija. Son, quizá, momentos para el silencio y para darnos cuenta de lo que más vale, el amor, la fe, la familia. Santísima Virgen María, Tú que estuviste tres días y tres noches sin saber de tu Hijo, no te olvides que Marta también es hija tuya. Ayúdanos a encontrarla».

Palabras que encendieron aún más la emoción patente en el templo. Antonio del Castillo intentaba no llorar pero era poco menos que imposible. Igual que los amigos y compañeros de Marta: escenas de dolor por no saber nada de su amiga, de su compañera...Ellos mismos fueron los encargados de las lecturas y de realizar las peticiones, una de ellas muy clara: «Te pedimos por Marta, que se encuentre bien, que no sufra. Que vuelva pronto».


Al final de la misa, de nuevo monseñor Amigo se dirigió a la familia: «Que nada, absolutamente nada, haga debilitar vuestra esperanza. La Iglesia de Sevilla eleva oraciones para que pronto vuelva Marta. Estad seguros de que estamos a vuestro lado. No podemos consolar vuestro dolor, pero sí compartirlo».

Tras la eucaristía, monseñor Amigo volvió a abrazar al padre y al abuelo de Marta.


Autor: F. CARRASCO. SEVILLA para ABC.
Fuente: http://www.abcdesevilla.es/20090130/sevilla-actualidad/cardenal-anima-familia-luchar-200901300910.html