
Os presentamos el blog sincero e intimista de Irache, una católica que no piensa que todo tiempo pasado fue mejor, de ahí el nombre de su Blog: Un gran porvenir.
Casada y con 9 hijos, aun tiene tiempo para colaborar con una parroquia madrileña y escribir una o dos entradas semanales en este blog que recomendamos como amigos y hermanos en la fe que somos.
Ella misma define su blog así:
"Cuando mi amiga Cris me metió en este mundo de los blogs, yo no sabía de que iba, pero, poco a poco me fue picando el gusanillo, ¿ podría yo hacer esto?. El caso es que un día lo intenté, y tenia que poner un nombre, y se me ocurrió: UN GRAN PORVENIR.
¿Porqué?
Porqué cuando nos casamos yo tenia 23 años y mi marido 29. No teníamos nada, alquilamos una buhardilla pequeña, muy pequeña, tenia un dormitorio abuhardillado, un saloncito, una cocinita y un aseo. Nuestra mesa era de camping, el sofá de obra, que hicimos nosotros y como no había calefacción pusimos una salamandra de carbón, muy mona y rustica, pero, que a mi me costó lo suyo aprender a encenderla. Corrían los 80, vamos, que esto sucedió en el 81.
Cuando nació nuestra tercera hija, empezamos a buscar casa, pues ya era imposible seguir así, en un pisito de los de la ministra. Además era un 4º sin ascensor, imaginaros para subir la compra y los niños.
En aquel momento, volvió acontecer el Señor en nuestra vida, nos ofrecieron comprar el piso en el que vivíamos y el de abajo, a precio de ganga, así, hicimos un dúplex.
A todo esto, donde vivíamos se llama," Calle de Porvenir"
Cuando nos casamos, porque sentimos la llamada al matrimonio, pusimos nuestro porvenir y el de nuestros futuros hijos en mano de Dios. Nunca nos ha faltado nada, es más , nos ha sobrado.
Lo que para la gente era una locura,era labrarnos un oscuro porvenir, a nosotros nos ha resultado, el mejor de los diseños, la mejor creación. "Y vio Dios que todo era bueno", y eso digo yo también.
Tenemos 9 hijos y no ha sido, ni es fácil , llegar hasta aquí. Pero yo sé hoy, que me espera el mejor porvenir, siempre que siga poniendo mi vida y la de los mios en manos de Dios.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los constructores.



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