Sin la ayuda del Señor, el yugo de la enfermedad y el sufrimiento es cruelmente pesado. Al recibir la Unción de los Enfermos, no queremos otro yugo que el de Cristo, fortalecidos con la promesa que nos hizo de que su yugo será suave y su carga ligera (cf. Mt 11,30). Invito a los que recibirán la Unción de los Enfermos durante esta Misa a entrar en una esperanza como ésta.
Benedicto XVI, LOURDES, lunes, 15 septiembre 2008.- Homilía durante la santa misa con los enfermos en la Explanada del Rosario en Lourdes
Traducción del original del frances realizada por Zenit.
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