El poder que Dios nos ha dado de plasmar el mundo que nos rodea es ciertamente algo bueno. Si lo utilizamos de modo apropiado y responsable nos permite transformar la vida de la gente. Toda comunidad necesita buenos guías. Sin embargo, qué fuerte es la tentación de aferrarse al poder por sí mismo, buscando dominar a los otros o explotar el medio ambiente natural con fines egoístas. Esto significa transformar el poder en una falsa divinidad. En vez de dar la vida, trae la muerte.
Benedicto XVI. SYDNEY, viernes, 18 julio 2008. Discurso a los jóvenes de la comunidad de recuperación de la Universidad Notre Dame de Sydney.
[Traducción del original inglés distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, viernes, 18 julio 2008. Discurso a los jóvenes de la comunidad de recuperación de la Universidad Notre Dame de Sydney.
[Traducción del original inglés distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



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