
Hoy 6 de agosto de 2008 se cumplen 30 años del transito del Papa Pablo VI hacia la casa del Padre.
La temprana muerte del beato Juan XXIII dejó a su sucesor la difícil tarea de llevar adelante el Concilio y aplicar sus innovaciones a la vida de
A él le correspondió la apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II el 29 de septiembre de 1963 y las siguientes sesiones hasta su puesta en marcha a partir del 7 de marzo de 1965. Su pontificado, por tanto, estuvo marcado por la concreción del espíritu del Concilio en la renovación y modernización de
Las encíclicas de Pablo VI mostraron la preocupación de
En contraste con el impulso progresista de los sectores más radicalizados de
Este aparente conservadurismo no impidió la aparición de enfrentamientos con un grupo de católicos tradicionalistas franceses encabezados por Monseñor Lefebvre, defensores de la misa en latín y de las doctrinas tradicionales de
Durante su pontificado presidió la apertura de la puerta santa en
En abril de 1978, Pablo VI se manifiesta ante las Brigadas Rojas por el secuestro del político italiano demócrata-cristiano y amigo de juventud Aldo Moro, de quien se conoce la noticia de su asesinato el 9 de mayo y preside su funeral en la basílica de Letrán, mostrándose visiblemente conmovido y siendo posiblemente esta una de las razones por las cuales se deterioró su salud, la cual se agrava el 5 de agosto y fallece el día
En 1979, un año después de su muerte, se publicó un escrito suyo inédito titulado “Meditación ante la muerte” que expresa la esencia de su pontificado y su martirio ante la opinión publica por Jesucristo:
" Llega la hora. Desde hace algún tiempo tengo el presentimiento de ello. Más aún que el agotamiento físico, pronto a ceder en cualquier momento, el drama de mis responsabilidades parece sugerir como solución providencial mi éxodo de este mundo, a fin de que
Ahora hay que recordar la oración final de Jesús (Jn 17). El Padre y los míos: éstos son todos uno; en la confrontación con el mal que hay en la tierra y en la posibilidad de su salvación; en la conciencia suprema que era mi misión llamarlos, revelarles la verdad, hacerlos hijos de Dios y hermanos entre sí; amarlos con el Amor que hay en Dios y que de Dios, mediante Cristo, ha venido a la humanidad y por el ministerio de
Hombres, comprendedme: a todos os amo en la efusión del Espíritu Santo, del que yo, ministro, debía haceros partícipes. Así os miro, así os saludo, así os bendigo. A todos. Y a vosotros, más cercanos a mí, más cordialmente. La paz sea con vosotros. Y, ¿qué diré a
Amén. El Señor viene. Amén".
Pablo VI se encuentra en proceso de beatificación.
A continuación les ofrecemos el enlace a un texto radiofónico sobre Pablo VI y la oración que el Papa hizo en el funeral por su amigo Aldo Moro.
http://www.pablovi.com/publicaciones/pablovienmimemoria.htm
Y ahora nuestros labios, cerrados como por un gran obstáculo, similar a la gran piedra que rodó junto a la sepultura de Cristo, quieren abrirse para expresar el "De Profundis, el grito, es decir, el llanto de inefable de dolor por la tragedia que ahoga nuestras voces.
¡Señor, escucha!
¿Quién puede escuchar ahora nuestro lamento, sino ahora Tú, Dios de la vida y de la muerte? Tu que no has escuchado nuestra suplica por la liberación de Aldo Moro, ese hombre bueno, amable, sabio, inocente y amigo. Pero Tú, oh Señor, no has abandonado su espíritu inmortal, marcado por la fe en Cristo, que es la resurrección y la vida. ¡Por él, por él...!
¡...Señor, escucha!
Haz, Oh Dios, Padre de
¡Señor, escucha!
Mientras, oh Señor, haz que aplacados por virtud de tu Cruz, nuestros corazones sepan perdonar el ultraje injusto y mortal infligido a este queridísimo hombre y a aquellos que han sufrido el mismo destino cruel. Haz que todos nosotros recojamos el puro sudario de su noble memoria, la herencia que sobrevive a su recta conciencia, su ejemplo humano y cordial, su dedicación a la redención ciudadana y espiritual de la amada nación italiana!
¡Señor, escucha!
Después de la oración, escuchada por la asamblea en un silencioso recogimiento, Pablo VI subrayó aun más su participación paternal en el dolor común con las siguientes expresiones dirigidas a los presentes en
Antes de terminar el rito del sufragio, en el que hemos orado por la paz eterna de nuestro hermano, levantamos nuestros brazos para bendecir los que están presentes en este templo, a los que no encontrar sitio en estos muros permanecen en la plaza, y a todos los que aunque lejanos, están unidos espiritualmente con nosotros. En esto momento están presentes, ante nuestro corazón de padre todas las familias que, en el mundo entero, lloran a sus allegados como victimas de la violencia, o que aguardan con ansia y angustia la liberación de los seres queridos. Deseamos manifestarles hasta qué punto somos participes de su aflicción, y hasta que punto estamos a su lado con nuestra oración. Sobre todos invocamos, portadora de esperanza y serenidad, la reconfortante ayuda del Señor.
Pavlvs VI, Ora pro nobis.



2 comentarios:
Excelente Blog,
REalmente Pulo VI fue un profeta, y la única explicación de esa actualidad aún vigente del Humanae Vitae, es por obra del Espíritu Santo.
Gracias y bendiciones
Muchas gracias por vuestro comentario... he visitado vuestro blog y me parece "grande" y muy "consistente". Felicidades!
Un abrazo grande, cristaianos del Perú!!
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