
El rezo del Rosario
Santo Domingo predicó mucho el rezo del Santo Rosario. Cuenta una biografía suya que un día le llevaron un pobre hombre endemoniado. El Santo puso el rosario que llevaba en el cuello de este hombre y después preguntó a los demonios que le poseían:
Santo Domingo predicó mucho el rezo del Santo Rosario. Cuenta una biografía suya que un día le llevaron un pobre hombre endemoniado. El Santo puso el rosario que llevaba en el cuello de este hombre y después preguntó a los demonios que le poseían:
- De todos los Santos del cielo, ¿cuál es el que más teméis?
Los demonios se negaron a responder, debido a que había mucha gente delante y no querían revelar en público a quién tenían miedo. Como Santo Domingo insistió, una y otra vez, al final contestaron en voz alta:
- La Santísima Virgen; nos vemos obligados a confesar que ninguno de los que perseveren en su servicio se condenará con nosotros; uno solo de sus suspiros vale más que todas las oraciones, las promesas y los deseos de todos los santos.
Muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan por su intercesión. Si no se hubiera opuesto a nuestro esfuerzo hace mucho tiempo que tendríamos derribada y destruida a la Iglesia entera.
Santo Domingo hizo rezar el rosario a todo el pueblo, y al fin los demonios salieron del hereje, dando aspavientos.
Muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan por su intercesión. Si no se hubiera opuesto a nuestro esfuerzo hace mucho tiempo que tendríamos derribada y destruida a la Iglesia entera.
Santo Domingo hizo rezar el rosario a todo el pueblo, y al fin los demonios salieron del hereje, dando aspavientos.
¡Qué suerte ser tu hijo, María! Ahora sí que digo con toda paz que no tengo miedo a nada ni a nadie. Pero sí a una cosa: a vivir sin Ti, como si fuese huérfano. Encárgate Tú, por favor, de que eso no suceda, y ya está. ¡Gracias, Madre mía!
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.
Texto escrito por: José Pedro Manglano Castellary (Sacerdote).
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.
Texto escrito por: José Pedro Manglano Castellary (Sacerdote).
Comentario: Si Santo Domingo ya lo dijo en su día, desde Rincón Mariano queremos adornarlo, con las recientes declaraciones que hizo, el 3 de mayo de 2008, nuestro querido Benedicto XVI: "Hoy, juntos, confirmamos que el santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Al contrario, el rosario está experimentando una nueva primavera. No cabe duda de que este es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María. En el mundo actual, tan dispersivo, esta oración ayuda a poner a Cristo en el centro, como hacía la Virgen, que meditaba en su corazón todo lo que se decía de su Hijo, y también lo que él hacía y decía".



3 comentarios:
Hola Fernando
Es verdad que es un libro recomendadisimo; yo lo tengo en mi movil y de vez en cuando leo un pasaje y siempre me ayuda muchisimo.
Incluso habia pensado ir publicandolo en este blog en pequeñas dosis. Así, que ahora que lo citas, seguro que encontramos algun modo de publicarlo de forma digna y provechosa para los hombres modernos.
Saludos en Cristo y en María.
Fernando, mil gracias por dejar aqí tu fantástica recomendación bibliográfica, así como, el apunte tan tentador en favor d esulectura.
Realmente anima mucho lo de "... no puede condenar a reo ninguno que Ella defienda1" Amén.
Un abrazo ++
Joan
José Ma, veo que estas en pefecta siintonía con Fernado y eso me alegra doblemente.
Pues adelante, con la nueva sección!
Un abrazo en +
Joan
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