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jueves, 14 de agosto de 2008

"Semillas" de Benedicto XVI (77)

Alguien podría preguntarse qué es lo que mueve a miles de jóvenes a emprender un viaje, para muchos de ellos largo y cansado, para participar en un acto de este tipo. Desde la primera Jornada Mundial de la Juventud, en 1986, ha resultado evidente que muchos jóvenes valoran la oportunidad de congregarse para profundizar en la propia fe en Cristo y compartir con otros una experiencia gozosa de comunión en su Iglesia. Desean escuchar la palabra de Dios y aprender más sobre su fe cristiana. Tienen deseos de participar en un evento que pone de relieve los grandes ideales que los inspiran, y regresan a sus casas repletos de esperanza, renovados en su decisión de construir un mundo mejor. Es para mí una alegría estar con ellos, rezar con ellos y celebrar la Eucaristía junto con ellos. La Jornada Mundial de la Juventud me llena de confianza ante el futuro de la Iglesia y el futuro de nuestro mundo.

Benedicto XVI. SYDNEY, jueves, 17 julio 2008. Discurso en la ceremonia de bienvenida de las autoridades australianas en el Palacio del Gobierno de Sydney.

[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

lunes, 28 de julio de 2008

Newsletter - Padre Livio (Italia) 28.07.2008

Queridos amigos,

La Reina de la Paz en el mensaje del mes de julio nos recuerda que el descanso resguarda al hombre integral, tanto en su dimensión espiritual como corporal. En efecto, es ilusorio pesar en estar bien físicamente cuando el alma está espiritualmente enferma y en el corazón no habita la paz.

Por lo tanto, insta a dedicar tiempo de reposo a la oración, porque en ella experimentamos a Dios, que es la luz y la paz del alma. En la oración, Dios nos da su fuerza y renueva nuestra mente cansada y disipada.

Nos libera de la maraña de las pasiones y de los condicionamientos de la carne, infundiendo en nuestros cansados miembros una nueva juventud.

En la oración liberamos el corazón del hambre del mundo y hacemos hambre de Dios, y lo resguardamos de las preocupaciones de la vida. Encontrando a Dios en el corazón, probamos la gran paz y la alegría que en vano buscábamos en las cosas fugaces de la vida.

En el tiempo de vacaciones, dediquemos más tiempo a la oración, tanto personal como familiar. Retomemos el rezo del Santo Rosario y de la Corona de la Divina Misericordia y, si es posible, participemos diariamente en la Santa Misa, recibiendo el pan cotidiano de la Eucaristía. Leamos la Sagrada Escritura y hagamos visitas al Santísimo Sacramento.

Esta sugerencia de la Reina de la Paz es una carga ligera, accesible a todo el mundo y que tiene unas consecuencias muy positivas para el alma y el cuerpo.

Vuestro, Padre Livio.

(c) 2004-2005 Radio Maria. Tutti i diritti riservati.

miércoles, 9 de julio de 2008

"Semillas" de Benedicto XVI (41)

La centralidad de la Eucaristía, tanto por la celebración digna de la Cena del Señor como por la adoración silenciosa del Sacramento, tendría que ser especialmente visible en las vidas de sacerdotes y obispos. Esto llevará a los fieles a seguir vuestro ejemplo y llevaría a una apreciación más profunda de la presencia permanente del Señor en medio de ellos.

Esta presencia es capaz de reorientar radicalmente la forma en que los cristianos piensan, dicen y hacen en el mundo, y hace presente el significado salvífico de la muerte y resurrección de Cristo, renovando la historia y vivificando toda la creación.

La fracción del Pan nos recuerda una y otra vez que la violencia absurda nunca tiene la última palabra, ya que Cristo ha vencido al pecado y a la muerte con su magnífica resurrección.

Benedicto XVI. CIUDAD DEL VATICANO, 19 junio 2008. Audiencia a los obispos en visita “ad limina” de Pakistán.

[Traducción de Inmaculada Álvarez.
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

lunes, 30 de junio de 2008

Newsletter - Padre Livio (Italia) 27.06.2008

Queridos amigos,

Concluyamos el mes dedicado al Sagrado Corazón aceptando, como dirigidas a nosotros, directas y personales, las palabras apasionadas que Jesús dijo a su sierva Margarita Maria Alacoque:

”Este es el Corazón que tanto amó a los hombres, que nada escatimó hasta agotarse y consumirse, para testimoniarles su amor. Y como agradecimiento (a mi amor) no recibo de la mayoría de los hombres más que ingratitudes, irreverencias, sacrilegios, frialdad y desprecio ante mi en este sacramento de amor”.

Jesús nos ha amado immesamente, nada se ha reservado, se ha agotado y consumido de amor...

Y nosotros hemos respondido con ingratitud, irriverencia, sacrilegio, frialdad y desprecio...

Piensemos en cómo tratamos la Eucaristía... el sacramento del amor... y nos estremeceremos, y tomaremos la Eucaristia en serio...

Vuestro. Padre Livio

(c)2004-2005 Radio Maria. Tutti i diritti riservati.

miércoles, 25 de junio de 2008

49º CEI - Québec: Testimonios (V)


Benedicto XVI, 22 de junio de 2008. Al participar vía satélite en la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de Québec.

"La Eucaristía es nuestro tesoro más bello. Es el sacramento por excelencia; nos introduce por adelantado en la vida eterna; contiene todo el misterio de nuestra salvación; es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia.

Por tanto, es particularmente importante el que los pastores y los fieles profundicen permanentemente en este gran sacramento.

Cada quien podrá fortalecer su fe y cumplir cada vez mejor su misión en la Iglesia y en el mundo, recordando la fecundidad de la Eucaristía para la vida persona, para la vida de la Iglesia y del mundo.

A pesar de nuestra debilidad y de nuestro pecado, Cristo quiere poner en nosotros su morada. Por tanto, tenemos que hacer todo lo posible para recibirle con un corazón puro, volviendo a encontrar sin cesar, a través del sacramento del perdón, la pureza que el pecado ha ensuciado.

El pecado, sobre todo el pecado grave, se opone a la acción de la gracia eucarística en nosotros. Por otra parte, quienes no pueden comulgar a causa de su situación, encontrarán en la comunión de deseo y en la participación en la Eucaristía una fuerza y una eficacia salvadora.

La Eucaristía no es una comida entre amigos. Estamos llamados a entrar en este misterio de alianza, conformando cada día cada vez más nuestra vida con el don recibido en la Eucaristía.

La participación de la Eucaristía no nos aleja de nuestros contemporáneos, al contrario, dado que es la expresión por excelencia del amor de Dios, nos llama a comprometernos con todos nuestros hermanos para afrontar los desafíos presentes y para hacer que el planeta sea un lugar agradable.

Para esto, tenemos que luchar sin cesar para que toda persona sea respetada desde su concepción hasta su muerte natural, que nuestras sociedades ricas acojan a los más pobres y les vuelvan a dar toda su dignidad, que toda persona pueda alimentarse y hacer vivir a su familia, que la paz y la justicia brillen en todos los continentes”.

miércoles, 4 de junio de 2008

Letanías de Juan Pablo II (4)


Corazón de Jesús de Majestad Infinita

Ángelus, 16 de junio de 1985


Queridos hermanos y hermanas:

1. Por medio del Corazón Inmaculado de María queremos dirigirnos al Corazón Divino de su Hijo, al Corazón de Jesús, de Majestad infinita.

La infinita Majestad de Dios se oculta en el Corazón humano del Hijo de María. Este Corazón es nuestra Alianza. Este Corazón es la máxima cercanía de Dios con relación a los corazones humanos y a la historia humana. Este Corazón es la maravillosa "condescendencia" de Dios: el Corazón humano que late con la vida divina: la vida divina que late en el corazón humano.

2. En la Santísima Eucaristía descubrimos con el "sentido de la fe" el mismo Corazón, -el Corazón de Majestad infinita- que continúa latiendo con el amor humano de Cristo, Dios-Hombre.

¡Cuán profundamente sintió este amor el Santo Papa Pío X! Cuánto deseó que todos los cristianos, desde los años de la infancia, se acercasen a la Eucaristía, recibiendo la santa comunión: para que se unieran a este Corazón que es, al mismo tiempo, para cada uno de los hombres "Casa de Dios y Puerta del Cielo".
"Casa" ya que, mediante la comunión Eucarística el Corazón de Jesús extiende su morada a cada uno de los corazones humanos. "Puerta" porque en cada uno de estos corazones humanos, Él abre la perspectiva de la eterna unión con la Santísima Trinidad.

3. ¡Madre de Dios! Mientras meditamos el misterio de tu Anunciación, nos acercamos a este Corazón Divino, el Corazón de Majestad infinita, Casa de Dios y Puerta del cielo; a este Corazón que, desde el momento de la Anunciación del Ángel, comenzó a latir junto a tu Corazón virginal y materno.



lunes, 26 de mayo de 2008

Video-noticias desde Roma (1)


La Eucaristía, una escuela de solidaridad.