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lunes, 13 de diciembre de 2010

Matachines por la Guadalupana

El Heraldo de Chihuahua
11 de diciembre de 2008

Yolanda Muñoz Chávez

Chihuahua, Chihuahua.- Una de las más hermosas tradiciones en este país al celebrar el Día de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre) es el baile de los matachines, y que mejor que la familia Gómez para explicar su vivencia, pues fueron los que desde el año de 1914 trajeron esta tradición a la ciudad de Chihuahua, completando ya la sexta generación de bailarines.

Don Pablo Gómez, quien era originario de Zacatecas, trabajó desde joven en una mina conocida como "La Prieta", llevando agua a los mineros. En una ocasión la mina sufrió un derrumbe, quedando atrapados el señor Gómez y sus compañeros con únicamente frente a sus ojos un altar dedicado a la Santa Cruz y la Virgen de Guadalupe, a quien fervorosamente le pedían el milagro de salir, prometiendo don Pablo que si le concedía su petición él le bailaría hasta el día de su muerte.

Fue así que aprendió la danza tradicional de los matachines, para luego viajar hasta el estado de Chihuahua, donde conoció a su esposa Juana García, para luego formar el grupo de matachines Chichimeca, trayendo desde Zacatecas un cuadro de la Virgen de Guadalupe, el cual aún después de 94 años sigue siendo motivo de veneración. La tradición de los matachines inició con pocas personas, familiares y conocidos del señor Pablo Gómez; actualmente en ocasiones se reúnen más de 200 personas en la casa de don José Socorro Gómez (nieto de don Pablo Gómez), quien actualmente cuenta con 73 años de edad, y sus hijos y nietos forman parte de este festejo, siendo los dirigentes de cientos de personas que han aprendido a bailar la danza.

"El baile a la Virgen María es una oración, cada danzante tiene intenciones diferentes, pero todos tenemos un gran aprecio por la Madre de Dios. En mi familia es una tradición que nos heredó mi padre y mi abuelo, y significa mucho para nosotros", indicó Francisco Gómez, hijo de Don José Gómez y actual dirigente de los matachines. Cientos de personas han pasado por la casa de los Gómez para aprender a bailar y formar incluso diferentes grupos, que son los que actualmente podemos ver en las peregrinaciones organizadas en la ciudad, e incluso gente de California y otras partes de Estados Unidos han aprendido en la casa de los Gómez, quienes desde la primera semana de octubre y hasta la última de noviembre ensayan y enseñan a los nuevos integrantes.

"No quiero que esta tradición se pierda, quiero que siga; a mis hijos y nietos se las he inculcado como me la inculcaron mi padre y mi abuelo; me da gusto que venga gente de diferentes partes a aprender de esta tradición y que luego, aunque no puedan venir hasta acá, ellos formen sus propios grupos y sigan venerando a la Virgen María", comentó Don José. Los organizadores de los grupos de matachines son los viejos o sabios, quienes ya tienen experiencia en el baile, ellos son quienes convocan a los participantes y los dirigen; éstos tienen poder para amonestar a los miembros del grupo que no sigan sus indicaciones y como símbolo de ese poder portan un látigo.

El cargo de los viejos está rodeado de un aura de autoridad y prestigio; quienes conforman este grupo son especialistas en el ritual y tienen la gran responsabilidad de conducir la buena ejecución de las actuaciones de los danzantes. Usan el traje de matachín, pero portan una máscara que, generalmente, es de madera tallada, con barba y bigotes hechos de crin de caballo o pelo de cabra. Cuando la danza se ejecuta los viejos emiten unos gritos con los que indican a los danzantes ciertos cambios en los pasos coreográficos.

Otros dirigentes de la danza son conocidos bajo el nombre de monarcas; bailan con los matachines conduciendo las evoluciones, fungen como maestros de los reclutas nuevos e inexpertos y gozan también de un gran prestigio en la comunidad. El número de miembros de un grupo de matachines varía mucho; en buena medida depende del poder de convocatoria de los organizadores, del grado de tradicionalismo que conserve la comunidad en cuestión y de las posibilidades económicas de la gente. Esto último se debe a que cada matachín debe comprar su vestimenta y demás objetos concernientes a la parafernalia ritual.

La vestimenta consiste en ropa de origen mestizo, pantalones y camisas rojas que van debajo de las nawillas o faldas, las cuales son bordadas a mano; las imágenes de las nawillas varían según el grupo, pero en el caso de Chihuahua la mayoría de los danzantes traen al frente la imagen de la Virgen y en la parte de atrás la imagen de la mina "La Prieta" y una cruz recordando la tradición que trajo Don Pablo Gómez y su familia.

Una de las características más llamativas de la indumentaria de los matachines es la corona que llevan en la cabeza, y las sonajas y palmillas que portan en sus manos. La corona se confecciona con espejos o con ramos de flores que pueden ser de tela, papel de china o plástico; de ella cuelga una miríada de listones multicolores. También, con paliacates, se cubren la parte posterior de la cabeza y parte de la cara, dejando al descubierto sólo los ojos y la nariz.

Los matachines portan en la mano derecha una sonaja llamada guaje que agitan constantemente, mientras que en la izquierda llevan el arco y la flecha, que simboliza las características de las tribus chichimecas, las cuales eran nómadas y cazaban para alimentarse. Las danzas se ejecutan con paso de base terciaria o binaria. La posición del cuerpo es erecta, mientras que el paso se marca con las plantas de los pies. Al frente de la procesión que se realiza va el jefe de la tribu o monarca acompañado de 2 jefes que portan los estandartes.

Este 12 de diciembre la casa del señor José Socorro Gómez y su esposa estará llena de personas que año con año se reúnen para festejar el día que consideran más importante, agradeciendo a la Virgen de Guadalupe todos los bienes obtenidos durante su vida y bailarán todo el día en el Santuario de Guadalupe, como cada año. Cabe mencionar que además la familia Gómez hace comida para todos los danzantes que se reúnen, como un gesto de hospitalidad y de unión.





1 comentario:

Maria del Rayo dijo...

No había visto esta entrada, pero es así, la mayoría de mexicanos hemos pertenecido en alguna época de nuestra vida a las danzas, sabemos danzar estos bailes prehispanicos, sobre todo se han conservado entre el pueblo y de hacen en honor a Dios a la Sma. Virgen y a los santos.
Me encanto. Gracias.