
María lee el segundo problema:
Si un hombre tiene cien denarios y regala cincuenta denarios a una pobre viuda, treinta denarios a un ciego y veinte denarios a un peregrino ¿cuántos denarios le quedan?
El Niño está escribiendo un cero en la pizarra que tiene que llevar a Rabí Isacar Ben Eliezer, y luego levanta sus ojos a María y José, que se acerca cojeando (la espinilla), y dice:
"Le quedará en este mundo una felicidad mayor que la que pueden dar diez mil denarios; y después le quedará la vida eterna".
Otra cosa que guarda María para meditarla en su corazón, y otra cosa que no se le cae a José de las manos, porque esta vez tuvo muy bien cuidado de no tener nada en ellas.
Tomado del libro: "María, el Carpintero y el Niño", de P. Pedro María Iraolagoitia, S.J., Ediciones Mensajero
http://www.mensajero.com/catalogo.php?q=Iraolagoitia&x=0&y=0
Recomendamos su compra y su lectura completa, pues lo que ofrecemos en este blog son extractos del mismo.



2 comentarios:
Es verdad, cuando uno se da, aunque sea un poquito, recibe el ciento por uno. La alcuza siempre llena.
Un abrazo, y buen año.
Gracias por visitarme de nuevo y feliz año 2009.
Haber si me paso por tu blog y me leo más despacio la ultima entrada, que creo que tiene miga.
Un abrazo en Cristo y en María.
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