
Los poderes publicos no cesan de querer regularlo todo, el nacimiento, la vida, la muerte, las creencias personales, hasta el belén que montamos en nuestra propiedad. El ultimo caso es de un taxista canario al que querían prohibir llevar un belén en su vehiculo. La noticia la daba ayer un medio local.
ALBERTO CASTELLANO - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Ayer, en principio, era para Antonio Sánchez un día triste. Tras instalar en el salpicadero de su taxi un belén con todas las figuras imaginables y repartir fotos por doquier, funcionarios del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria requirieron su presencia para ver in situ los detalles que contenía este nacimiento, y comprobar su legalidad. Además de su posible peligrosidad de cara a los viajeros.
Ante una maraña de medios de comunicación, Antonio Sánchez a las 9.00 horas llegaba a las dependencias municipales con la música a todo volumen y un gorro de Papá Noel puesto. Nervioso, ligeramente emocionado y con el villancico En Navidad de la cantante lanzaroteña Rosana de fondo, el taxista se disponía a pasar la inspección municipal y el veredicto que permi- tiera al taxi-belén seguir en ruta.
Las primeras noticias no fueron nada halagüeñas. A pesar de que se encargaba de repetir que "yo no he hecho nada malo, sólo quiero animar la Navidad a mis clientes", y que estaba haciendo "un servicio para la ciudad", para los funcionarios eso no valía.
Tras realizar un estudio ocular y tomar fotografías, la peor de las noticias para este amante de la Navidad llegaba de boca de los trabajadores del Consistorio capitalino. "Según el reglamento, en el salpicadero sólo tiene que haber una placa identificativa del taxi con el número de licencia y el de plazas", le indicaba Rosi Resino, la auxiliar administrativa del servicio de Tráfico y Transporte. "Lo más probable es que tenga que retirar el belén", añadía posteriormente.
La preocupación y tristeza se dibujaba en la cara de Antonio, que veía cómo el trabajo de su mujer Loli, su hijo José Luis y el suyo propio iba a acabar entre paredes y no en el habitáculo de su vehículo, que desde hace 27 años lleva decorando ininterrumpidamente cuando llegan estas fechas tan señaladas.
A pesar de ello, el taxista navideño no se amedrentó y se dispuso a visitar al concejal de Seguridad y Movilidad Ciudadana, Jesús González Dumpiérrez, ya que la decisión de retirar el nacimiento había partido desde las oficinas del antiguo Metropole y poco tenían que ver con motivos legales. "Ya me había advertido uno de mis compañeros", decía Expedito, "que en el reglamento municipal no pone nada de que no se puede instalar un belén en el salpicadero".
Allí, y ante la sorpresa de los ciudadanos que estaban en las oficinas municipales, esperaba conocer noticias positivas de su obra navideña. Tras una tensa espera, con numerosas llamadas de por medio, éstas llegaron. El edil, que no le pudo recibir en su despacho del antiguo hotel Metropole, 'decretaba' que: "tras la inspección realizada hemos comprobado que el conductor tiene visibilidad suficiente para poder conducir, y que las figuritas no son peligrosas para la integridad de los pasajeros. Por lo que, en principio, no hay ningún inconveniente para que el belén continúe instalado en el vehículo". "Aunque debe de tener cuidado, porque con el niño Jesús y la Virgen María los agentes le pueden multar por exceso de viajeros", bromeaba Dumpiérrez.
Y así acababa esta historia que, como en los cuentos, tenía un final feliz. Tras el 'indulto' navideño, Antonio Sánchez partió a comenzar su jornada laboral con una sonrisa de oreja a oreja, y continúa con el paseo del nacimiento por toda la ciudad. De esta manera logra hacer sonreír a cientos de ciudadanos que, cada vez que se suben a su vehículo, disfrutan de un viaje repleto de espíritu navideño... y de ovejas, cabras, burros, pastores y demás habitantes del belén.



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