Fortalecida por el Espíritu y provista de una rica visión de fe, una nueva generación de cristianos está invitada a contribuir a la edificación de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada amorosamente, no rechazada o temida como una amenaza y por ello destruida. Una nueva era en la que el amor no sea ambicioso ni egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los otros, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie gozo y belleza. Una nueva era en la cual la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y el egoísmo que degrada nuestras almas y envenena las relaciones humanas. Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo ser profetas de esta nueva era, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente hacia el Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad.
Benedicto XVI. SYDNEY, domingo, 20 julio 20008. Homilía durante la celebración eucarística con motivo de la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en el hipódromo de Randwick.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, domingo, 20 julio 20008. Homilía durante la celebración eucarística con motivo de la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en el hipódromo de Randwick.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



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