Sabemos que al final -como vio claramente san Ignacio de Loyola- el único patrón verdadero con el cual se puede medir toda realidad humana es la Cruz y su mensaje de amor inmerecido que triunfa sobre el mal, el pecado y la muerte, que crea vida nueva y alegría perpetua. La Cruz revela que únicamente nos encontramos a nosotros mismos cuando entregamos nuestras vidas, acogemos el amor de Dios como don gratuito y actuamos para llevar a todo hombre y mujer a la belleza del amor y a la luz de la verdad que salvan al mundo.
Benedicto XVI. SYDNEY, sábado, 19 julio 2008.- Homilía en la celebración eucarística de la catedral de Santa María en Sydney en presencia de sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas novicios y novicias de la archidiócesis.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, sábado, 19 julio 2008.- Homilía en la celebración eucarística de la catedral de Santa María en Sydney en presencia de sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas novicios y novicias de la archidiócesis.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



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