Con mucha frecuencia nos encontramos inmersos en un mundo que quisiera dejar a Dios «aparte». En nombre de la libertad y la autonomía humana, se pasa en silencio sobre el nombre de Dios, la religión se reduce a devoción personal y se elude la fe en los ámbitos públicos. A veces, dicha mentalidad, tan diametralmente opuesta a la esencia del Evangelio, puede ofuscar incluso nuestra propia comprensión de la Iglesia y de su misión. También nosotros podemos caer en la tentación de reducir la vida de fe a una cuestión de mero sentimiento, debilitando así su poder de inspirar una visión coherente del mundo y un diálogo riguroso con otras muchas visiones que compiten en la conquista de las mentes y los corazones de nuestros contemporáneos.
Benedicto XVI. SYDNEY, sábado, 19 julio 2008.- Homilía en la celebración eucarística de la catedral de Santa María en Sydney en presencia de sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas novicios y novicias de la archidiócesis.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, sábado, 19 julio 2008.- Homilía en la celebración eucarística de la catedral de Santa María en Sydney en presencia de sacerdotes, diáconos, consagrados y consagradas, seminaristas novicios y novicias de la archidiócesis.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



2 comentarios:
NO MAS DISCRIMINACIÓN:
www.nodiscriminacion.tk
Anónimo, me parece muy curiosa tu actitud, aunque la respeto. Buscar lugares en Internet, para explicitar tu protesta, es ciertamente discriminatorio. Actuas más como anti-teista, que como un "sin Dios". Tener fe, no deja de ser un don de Dios, no disponer de él HOY, puede haber sido causa de un desengaño mal enfocado o de no haber sido educado en la Fe. Respetamos tu pensamiento, pero el camino de la libertad de expresión tiene 2 sentidos y el respeto mutuo debe imperar siempre.
Te deseamos todo lo mejor y rezaremos por ti, saludos en +
Publicar un comentario