Hemos de estar en guardia contra toda tentación de considerar la doctrina como fuente de división y, por tanto, como impedimento de lo que parece ser la tarea más urgente e inmediata para mejorar el mundo en el que vivimos. En realidad, la historia de la Iglesia demuestra que la praxis no sólo es inseparable de la didaché, de la enseñanza, sino que deriva de ella. Cuanto más asiduamente nos dedicamos a lograr una comprensión común de los misterios divinos, tanto más elocuentemente nuestras obras de caridad hablarán de la inmensa bondad de Dios y de su amor por todos. San Agustín expresó la interconexión entre el don del conocimiento y la virtud de la caridad cuando escribió que la mente retorna a Dios a través del amor (cf. De moribus Ecclesiae catholicae, XII,21), y que dondequiera que se ve la caridad, se ve la Trinidad (cf. De Trinitate, 8,8,12).
Benedicto XVI. SYDNEY, viernes, 18 julio 2008. Discurso durante el encuentro con representantes de otras confesiones cristianas en la cripta de la catedral de Santa María de Sydney.
[Traducción del original inglés distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, viernes, 18 julio 2008. Discurso durante el encuentro con representantes de otras confesiones cristianas en la cripta de la catedral de Santa María de Sydney.
[Traducción del original inglés distribuida por la Santa Sede © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



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