
Las Confesiones de San Pablo,
por el Cardenal Carlo Maria Martini.
Pablo y el conocimiento de Jesús. Oración.
Tratemos de profundizar en el episodio de Damasco tal y como Pablo mismo lo profundiza en algunas cartas. Confesamos nuestra vacilación al penetrar el misterio de Dios en otra persona, aunque Pablo es figura emblemática para todo el cristianismo.
También confesamos nuestra incapacidad para captar el sentido completo de los textos. El Señor tenga misericordia de nosotros y nos haga acoger algo de esa indescriptible luz que rodeó y transformó la vida del Apóstol.
Nos dirigimos directamente a ti, apóstol Pablo. Tú ves con cuanta presunción pretendemos penetrar en el misterio de tu vida sobre el que reflexionaste durante muchos años. Si lo hacemos es porque queremos conocerte por medio del conocimiento de lo que Dios hizo en ti, conocer quien es Dios, quien es Jesucristo, quien es Jesús para nosotros. Sabemos que tú, apóstol Pablo, no eres indiferente a nuestro deseo; al contrario, es deseo tuyo. Tu viviste para esto, sufriste y moriste por esto. Por tu sufrimiento y por tu muerte es por lo que ahora te imploramos. Abre nuestros ojos como el Señor abrió los tuyos, para que comprendamos la potencia de Dios en ti, y la potencia de Dios en nosotros. Concédenos comprender lo que eras antes de la conversión, lo que nosotros éramos antes de ser llamados por Dios, lo que somos ante la llamada de Dios.
Nos dirigimos también a ti, apóstol Mateo, para que, saliendo de lo que creemos saber o haber comprendido ya, entremos en la tierra sin límites que es
Se nos conceda también a nosotros, como a Pablo y a Mateo, llevar tu mensaje con valentía y con libertad de palabra y de espíritu. Escucha, oh Padre, la oración que te hacemos junto con los Apóstoles Pablo y Mateo, junto con María, Madre de Jesús. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Estas meditaciones están recogidas en el libro “Las confesiones de San Pablo”, editadas por



No hay comentarios.:
Publicar un comentario