Veo ante mí una imagen vibrante de la Iglesia universal. La variedad de Naciones y culturas de las que provenís demuestra que verdaderamente la Buena Nueva de Cristo es para todos y cada uno; ella ha llegado a los confines de la tierra. Sin embargo, también sé que muchos de vosotros estáis aún en busca de una patria espiritual. Algunos, siempre bienvenidos entre nosotros, no sois católicos o cristianos. Otros, tal vez, os movéis en los aledaños de la vida de la parroquia y de la Iglesia. A vosotros deseo ofrecer mi llamamiento: acercaos al abrazo amoroso de Cristo; reconoced a la Iglesia como vuestra casa. Nadie está obligado a quedarse fuera, puesto que desde el día de Pentecostés la Iglesia es una y universal.
Benedicto XVI. SYDNEY, jueves, 17 julio 2008. Discurso en la fiesta de acogida de las Jornadas Mundiales de la Juventud, celebrada en el muelle de Barangaroo.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI. SYDNEY, jueves, 17 julio 2008. Discurso en la fiesta de acogida de las Jornadas Mundiales de la Juventud, celebrada en el muelle de Barangaroo.
[Traducción de "Radio Vaticano" © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]



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