Texto del Evangelio (Mt 13,1-23):
(...) »Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».
Rincón Mariano: ¿Tremenda interpelación? ¿Dónde queda nuestra auto-crítica? ¿Quien dudará hoy de la Palabra "viva"? Y nosotros: ¿Camino, pedregal, abrojos... tierra buena?
(...) »Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».
Rincón Mariano: ¿Tremenda interpelación? ¿Dónde queda nuestra auto-crítica? ¿Quien dudará hoy de la Palabra "viva"? Y nosotros: ¿Camino, pedregal, abrojos... tierra buena?



2 comentarios:
Nunca debemos darnos por satisfechos pensando o considerándonos que somos "tierra buena".
No podemos relajarnos en nuestra lucha diaria, hora tras hora, minuto tras minuto, para evitar que el Maligno nos convierta en camino, pedregal o abrojos.
Debemos abandonarnos confiadamente en el Señor para que, trabajando con todos los medios que están a nuestro alcance y con la ayuda de Su Gracia, Su Palabra llegue, a través de nosotros, a todas las personas que la necesitan.
Desde Pamplona, en medio de las famosas fiestas en honor a San Fermín, estoy convencida de que Su presencia en la Adoración Perpetua está ayudando a tantísimas personas que hacen un parón en el bullicio exterior y se encuentran cara a cara con el Señor. Al entrar en esa capilla da igual la nacionalidad del visitante; el silencio, la Paz y la Sagrada Hostia son un lenguaje universal.
¡Adorado sea el Santísimo Sacranmento del Altar!
Bravo María Eva, AUPA!!!
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