
… Los jóvenes acuden a Sydney, no por el Papa, el medio, sino por el mensaje, Cristo muerto y resucitado. Llegan de todas partes, incluso desde las antípodas, haciendo grandes sacrificios personales para emprender Camino, para escuchar la Verdad, para encontrar la Vida que no les da el mundo. Un mundo que, a pesar de sus medios de seducción masiva, no es camino, ni verdad ni vida; porque si no los ha engañado ya, está a punto de hacerlo y los jóvenes lo presienten. Por eso acuden a la fuente de la que manan ríos de aguas vivas.
Y digo yo, eso ¿no lo encuentran ya en sus parroquias y comunidades? Entonces, ¿por qué ir a buscarlo a las antípodas?



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