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martes, 3 de junio de 2008

"Semillas" de Benedicto XVI (16)

«La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que se pone a nuestro lado y nos indica la dirección. De hecho, ¡no es suficiente avanzar, es necesario ver hacia dónde se va! No basta el "progreso", sino no hay criterios de referencia. Es más, se sale del camino, se corre el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarse de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo "camino" y ha venido a caminar junto a nosotros para que nuestra libertad tenga el criterio para discernir el camino justo y recorrerlo».

Benedicto XVI, jueves, 22 mayo 2008. Solemnidad del Corpus Christi, al presidir la celebración eucarística en la plaza de la Basílica de San Juan de Letrán.

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Copyright 2008 – Libreria Editrice Vaticana]

2 comentarios:

Unknown dijo...

Sin duda alguna, la Eucaristía es para el alma lo que la comida para el cuerpo.

Y, ¡qué mejor forma de entregarnos a nuestro Señor, que se entregó por nosotros de manera inigualable, que acudiendo con fervor y respeto a la celebración de la Eucaristía, y si es a diario mucho mejor!

El memorial de las maravillas del Señor es el Sacramento del Altar, manjar divino y celestial de todos los cristianos. Comulguemos lo más frecuentemente que podamos porque entonces nos unimos a Jesús con la unión más íntima y perfecta que podemos desear en este mundo. Apreciemos tan gran don y demos gracias todos los días por él, sobre todo después de haberlo recibido. Mientras duran las especies sacramentales en nuestro pecho está realmente Jesús y puede y quiere enriquecernos con todos sus dones.

Después de comulgar, cerremos los ojos exteriores y contemplemos a Jesús real y verdaderamente presente en nuestro pecho; somos ricos con todas las riquezas de Dios; nada más podemos desear en el cielo y en la tierra. ¡Oh, si conocieras el don de Dios! ¡Cómo acudirías a la presencia de Jesús Sacramentado y le recibirías todos los días!

JB dijo...

María Eva, felicidades por tu magnífica reflexión. Sin duda, ésta "Semilla", ha dado y dará muchos frutos.

Gracias una vez más, por tu sabia y fervorosa, aportación.