
Queridos amigos,
“Cuando rezáis, sois mucho mas bellos, como las flores que sobre la nieve muestran su belleza y todos sus colores se vuelven indescriptibles”.
“No olvidéis que sois pasajeros como una flor en un campo que se ve desde lejos y un instante después ya no está, ha desaparecido”.
“Hijitos, no olvidéis que nuestra vida pasa como una florecilla de primavera, que hoy es maravillosa y de la que mañana no queda nada”.
“Queridos hijos, os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, como la flor se abre al sol”.
En este bello día de primavera, queridos amigos, dejemos que nuestra vida sea iluminada y calentada por la luz y el amor de Jesús, sol eterno de nuestra alma.
Vuestro, Padre Livio.



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